Aprender a marcharte, sin humillarte

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Es difícil aceptar cuando se termina una relación, y muchas veces apelamos a humillarnos para evitar que se termina la relación ¿Pero es esto saludable para nosotros? ¿Debe salvarse una relación en base a la humillación?  Definitivamente lo mejor que uno puede hacer es  retirarse y aceptar que no tenemos cabida en la vida de alguien como nos gustaría, y no es orgullo es simple y sano amor propio.

Muchas veces queremos e intentamos agotar los recursos, forzar las cosas, tratar de demostrar que lo que ofrecemos es en beneficio de dos, sin embargo, por diversos motivos esto puede resultar insuficiente y hasta incómodo para quien está del otro lado de la historia.Una relación es de dos, y si uno no quiere seguir adelante no tenemos por qué seguir invirtiendo nuestras energías en mantener algo que no da para más.

Cuando alguien tiene sentimientos positivos hacia nosotros, no permite que nos humillemos, que perdamos nuestra esencia por conseguir ocupar una posición en su vida. Así que si esto ocurre hay dos personas que no nos quieren lo suficiente: quien queremos tener a nuestro lado y nosotros mismos.Nunca debemos colocar el amor hacia otra persona por encima del nuestro.

Está permitido luchar por aquello que queremos tanto, sin embargo se deben establecer fronteras, delimitar acciones que nos permitan preservar nuestra integridad.

Es una pena perder a alguien, más cuando tenemos gran responsabilidad, es una pena no lograr conquistar a aquella persona que en nuestros sueños encaja perfectamente con lo que deseamos, pero es necesario ponernos la mano en el corazón, reconocer nuestros errores, reconocer que no todo lo que pensamos es para nosotros, está al alcance, aceptar y continuar.